Mª de los Ángeles Ortiz "Kiki"
Profesora de ballet clásico
Mª de los Ángeles Ortiz "Kiki"
Desde muy pequeña he sentido la necesidad de moverme. El movimiento siempre ha sido mi forma de encontrar calma, de conectar conmigo misma y de expresar lo que llevo dentro.
Fue mi madre quien, cuando tenía alrededor de siete años, me apuntó a clases de ballet. Ella no había podido cumplir ese sueño en su infancia y proyectó en mí la ilusión que siempre había sentido por la danza. Sin saberlo, me regaló un camino que terminaría convirtiéndose en una parte esencial de mi vida.
Desde entonces, bailar ha significado libertad. Es el lugar donde puedo ser yo misma, conectar con mi esencia, expresar emociones y comunicar aquello que, muchas veces, las palabras no alcanzan a decir.
Mis grandes referentes y maestras han sido, y continúan siendo, Anto Ramos y Margarita Amante. Gracias a ellas no solo he crecido como bailarina, sino también como persona. Me enseñaron a vivir y disfrutar este maravilloso arte desde la sensibilidad, la entrega y el respeto.
Continué mi formación en el Conservatorio de Danza de Murcia, compaginando los estudios con la carrera universitaria de Pedagogía. Más adelante tuve la oportunidad de finalizar mis estudios en Bolonia (Italia), donde me formé en Danzaterapia con el enfoque de María Fux.
Esa experiencia reforzó mi convicción de que la danza es mucho más que una disciplina artística: es una poderosa herramienta de socialización, inclusión, expresión y crecimiento personal. Desde entonces he participado en diversos proyectos educativos donde el movimiento se convierte en un lenguaje capaz de transformar vidas.
Con el deseo de seguir aprendiendo, amplié mi formación en metodologías pedagógicas junto a José Carlos Martínez y otros profesionales de reconocido prestigio. También he recibido formación de docentes y bailarines como Kike Guerrero, María Muñoz, Carmen París, Carmen y Matilde Rubio, además de integrantes de la compañía Otra Danza, entre muchos otros.
Sin embargo, mi mayor aprendizaje sigue llegando cada día de mis alumnas, quienes me inspiran a continuar creciendo tanto dentro como fuera del aula.
También formé parte del grupo Revuelo, bajo la dirección de Anto Ramos, una etapa que enriqueció profundamente mi forma de entender la creación y la interpretación.
Hoy me considero un híbrido. Soy el resultado de todos los estilos que han formado parte de mi camino: la disciplina y la técnica del ballet clásico, el alma del flamenco y la libertad que descubrí en la danza contemporánea.
Creo en una danza sin etiquetas, inclusiva y accesible, donde cada movimiento nace de una emoción y cada persona encuentra un espacio para expresarse con autenticidad.
Porque, para mí, bailar no consiste solo en aprender pasos. Consiste en descubrir quién eres a través del movimiento.
